La política sinaloense atraviesa uno de sus capítulos más vergonzosos, surrealistas y hasta cómicos… si no fuera porque el costo lo paga la ciudadanía.
Las múltiples “entregas voluntarias” de personajes cercanos al rochismo ya parecen más una fila VIP de cooperación internacional que operativos de captura.
Los nombres no son menores: el exsecretario de Seguridad y general en retiro, Gerardo Mérida Sánchez, así como el exsecretario de Administración y Finanzas, Enrique Díaz Vega, acapararon titulares nacionales tras difundirse imágenes de sus respectivas detenciones. Aunque, siendo sinceros, aquello tuvo más aroma a cita pactada que a persecución policiaca.
En el caso de Mérida Sánchez, prácticamente cruzó la frontera con la tranquilidad de quien va a renovar la visa y terminó detenido en Arizona.
Lo de Enrique Díaz Vega resulta todavía más misterioso: trascendió que fue “capturado” en Europa, pero ni el gobierno estadounidense, ni agencias de seguridad, ni registros penitenciarios saben oficialmente dónde está. Una desaparición administrativa digna de serie de streaming.
Y como en Sinaloa nunca falta el rumor del día, también corrió la versión de que el senador Enrique Inzunza Cázarez habría decidido entregarse. Sin embargo, bastó un video en redes sociales para desmentirlo: el propio funcionario aseguró estar tranquilamente en Sinaloa, descansando en su tierra natal. Porque en tiempos de crisis política, nada mejor que un buen descanso.
Mientras tanto, desde Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum insiste en que la soberanía del país no está en riesgo pese a las constantes acciones e injerencias del vecino país del norte. Según ella, nada frenará la transformación iniciada en 2018. Aunque viendo el nivel de descomposición interna, lo que realmente parece avanzar es el proceso de “desMORENización”.
El problema es que el discurso de continuidad ya no alcanza para tapar el desgaste. Lo que prometía ser un sexenio histórico por resultados hoy comienza a destacar más por los escándalos, las ausencias y los silencios incómodos.
Y si el escenario nacional luce complicado, en Sinaloa y particularmente en Culiacán el panorama parece sacado de una obra improvisada. La llegada de dos mujeres al poder debió representar estabilidad institucional, pero hasta ahora ha generado más incertidumbre que certeza. Cambios en gabinetes, movimientos acelerados y decisiones políticas tomadas por administraciones que ni siquiera saben cuánto tiempo permanecerán al frente.
Eso sí, tanto Rubén Rocha Moya como Juan de Dios Gámez Mendívil demostraron que podrán dejar muchas cosas pendientes… menos la sucesión. Ambos eligieron cuidadosamente a sus sustitutas, que no tiene ni idea de nada.. antes de pedir licencia indefinida para enfrentar los señalamientos derivados de investigaciones de Estados Unidos.
Y ahí sigue el Congreso local: cómodo, silencioso y convenientemente distraído. Como si pedir licencia indefinida por investigaciones internacionales fuera un trámite burocrático cualquiera y no un hecho político sin precedentes en la historia reciente de Sinaloa.
Por si faltara algo al espectáculo, la gobernadora interina todavía solicitará permiso por maternidad. Porque en esta tragicomedia política sinaloense, la improvisación ya se volvió política pública.
En la oposición no hay mucho qué presumir. Los partidos siguen entrampados entre alianzas fallidas, egos reciclados y figuras repetidas que ni siquiera pudieron ganar las dirigencias municipales de sus propios partidos, pero ya se sienten listas para buscar cargos mayores.
En el PRI siguen apostando por las mismas cartas marcadas; en el PAN, la guerra interna entre el estatal y la de Culiacán parece más intensa que cualquier estrategia electoral, aunque de las 2 la más estable es la local, pues la sobriedad, oportunidad y sobre todo la coherencia son sus principales banderas; y Movimiento Ciudadano terminó perdiendo más de lo que ganó con el relevo de Sergio Torres y la llegada de “Pío” Esquer, un relevo que apagó todavía más el motor naranja, que llegó a lo hechecito y fue muy mal visto, ahora más, ya que el pueblo y el territorio pasaron a segundo plano, ahora son más fifis, diría un político “retirado”.
Y apenas es mitad de semana.
Porque en Sinaloa las sorpresas nunca descansan, el oxígeno comienza a agotarse para quienes siguen en la cima, mientras que los que quieren subir todavía no logran ponerse de acuerdo ni para repartirse la escalera.
Ah qué grillo tan cantador…no quiere su pecho pa’ bodega….


