Culiacán, Sinaloa.— La diputada local del PRI, Paola Gárate Valenzuela, afirmó que la política agropecuaria del Gobierno Federal ha debilitado la producción nacional y aumentado la dependencia de México de las importaciones de granos, al señalar que los productores enfrentan bajos precios, menor rentabilidad y una reducción de los apoyos al sector.
Durante una conferencia de prensa del Grupo Parlamentario del PRI en el Congreso del Estado, la legisladora sostuvo que el principal problema del campo mexicano ya no es la capacidad para producir alimentos, sino la falta de condiciones para que los agricultores puedan competir y obtener ingresos suficientes.
“El problema ya no es solamente cuánto produce México, sino que nuestros agricultores han perdido las condiciones para competir y para vivir dignamente de su trabajo. Mientras enfrentan bajos precios y falta de apoyos, el país depende cada vez más de las importaciones para alimentar a su población”, expresó.
Gárate Valenzuela consideró que la situación del sector agrícola contradice el discurso oficial sobre la soberanía alimentaria, al asegurar que los precios que reciben los productores no hacen rentable la actividad ni garantizan su permanencia en el campo.
La legisladora señaló que en los últimos años desaparecieron diversos programas de apoyo y disminuyeron los incentivos para la producción agrícola, situación que, dijo, ha colocado en desventaja a quienes producen alimentos en el país.
Asimismo, criticó que, en lugar de fortalecer la producción nacional, el Gobierno Federal haya incrementado las compras de granos en el extranjero.
“Es contradictorio que un gobierno que se envuelve en el tema de la soberanía y se dice defensor del campo tenga abandonados a quienes producen los alimentos de nuestro país”, manifestó.
Como respaldo a sus declaraciones, citó cifras del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), según las cuales durante el primer semestre de 2026 México importó 23.9 millones de toneladas de granos y oleaginosas, el mayor volumen registrado para un periodo enero-junio desde 2015, con un valor superior a 7 mil 581 millones de dólares.
Detalló que las importaciones de maíz sumaron 12.3 millones de toneladas, un incremento anual de 8.6 por ciento, mientras que las compras de soya aumentaron 9.8 por ciento y las de pasta de soya 34.1 por ciento.
La presidenta de la Comisión de Desarrollo Económico del Congreso del Estado concluyó que la combinación de bajos precios, la eliminación de programas productivos y la falta de certidumbre para los agricultores ha reducido la rentabilidad del campo mexicano y fortalecido la dependencia alimentaria del país respecto a los mercados internacionales.


