Octubre negro en Mazatlán

¿Por qué, si las instituciones del Estado están trabajando arduamente por la seguridad pública, a los sinaloenses los siguen asesinando a diario? En Mazatlán y en todo Sinaloa, “la muerte tiene permiso”, y los ciudadanos están condenados a vivir con miedo.

Culiacán

En Sinaloa las balas no terminan. La situación a la que está sometida la sociedad civil es complicada y no hace más que agravarse. De norte a sur, en lo rural y lo urbano, nadie se siente a salvo. Pese a los esfuerzos realizados por manifestar la inconformidad de la población, las autoridades siguen sin comprender que se requiere un plan de medidas inmediatas que den resultados.

Los eventos de violencia ocurridos estos últimos días en la ciudad de Mazatlán son ejemplo claro de cómo la situación se encuentra en una constante que empeora.

Todavía no termina el primer tercio de octubre y ya es uno de los meses más difíciles en cuestión de inseguridad y violencia armada en la zona urbana de Mazatlán, con un promedio diario de 4.1 personas asesinadas. A pesar de eso, las autoridades continúan presumiendo el descenso de los homicidios dolosos en el estado con cifras, empero, aunque sumen o resten números, la realidad es que se trata de vidas humanas, no de matemáticas. En ese sentido, es necesario realizar una cronología de los hechos recientes para dimensionar la gravedad de la situación.

Jueves, 1 de octubre

  • Se registró una explosión en Pradera Dorada Cinco.
  • Tres personas asesinadas por ataques armados en Lomas del Ébano y Mazatlán II.
  • Una persona herida de bala y disparos contra un súper, colonia Shimizu/Montuosa.

Viernes, 2 de octubre

  • Se reportan tres personas asesinadas a balazos en Ferrusquilla y en colonia Salvador Allende.
  • Hombre muere tras disparar contra agentes federales y recibir impactos de bala, en Gabriel Leyva y Pedro Infante.

Sábado, 3 de octubre

  • Persona asesinada a balazos en Díaz Ordaz.
  • Dos hombres heridos de bala, en carretera Internacional, puente de Urías.
  • Encuentran a persona sin vida en la colonia Ejidal; tenía días en la zona, atado de manos y con un arma punzocortante en la espalda.
  • Emboscada a policías municipales, con dos heridos graves (un hombre y una mujer) y un policía desaparecido, en la carretera Internacional, cerca del entronque al aeropuerto.
  • Desaparece Marco Alejandro Hernández Flores, de 13 años, en Lomas del Ébano.

Domingo, 4 de octubre

  • Hombre asesinado en ataque armado, en Urbivillas.
  • Una persona herida de bala, frente al lienzo charro.
  • Un hombre con ropa tipo táctica recibe tres impactos y es trasladado a un hospital, cerca de la medianoche, en Real Pacífico.

Lunes, 5 de octubre

  • Dos personas asesinadas a balazos, uno en avenida Enrique Pérez Arce y otro en avenida de Las Torres, Infonavit Playas de Mazatlán.
  • Se cumplió un año de la desaparición de Carlos Emilio. Un año de impunidad y nulos avances en las investigaciones.

Martes, 6 de octubre

  • Hombre asesinado en Villas del Sol y otro más sin vida en la avenida Francisco Madero, frente a La Sirena.
  • Encuentran a Marco Alejandro, de 13 años, asesinado a balazos, tres días después de su desaparición, en el camino al basurón municipal.

Miércoles, 7 de octubre

  • Cuatro hombres y dos mujeres asesinados en las colonias Ramón F. Iturbide, López Mateos, La Marina, Ricardo Flores Magón y la sindicatura de Villa Unión.

Jueves, 8 de octubre

  • Se reporta una masacre con ocho adultos y dos menores asesinados, entre ellos un bebé de dos años, más dieciséis heridos a balazos, en el penal El Castillo.
  • Mujer es asesinada en Santa Teresa.

Mientras escribo esta columna, la mañana del 9 de octubre se suma el reporte del asesinato de dos personas más dentro del penal El Castillo y la muerte de un hombre en la colonia Palos Prietos.

Esta cronología de la infamia es larga y continua. Sin atención integral a las víctimas y familiares. Sin avances en las investigaciones. Sin justicia. Los casos se acumulan junto con la impunidad y la indiferencia gubernamental aumenta mientras nos acercamos a temporadas de elecciones.

¿Por qué, si las instituciones del Estado están trabajando arduamente por la seguridad pública, a los sinaloenses los siguen asesinando a diario? En Mazatlán y en todo Sinaloa, “la muerte tiene permiso”, y los ciudadanos están condenados a vivir con miedo.

Tal vez que simultáneamente se haya agrietado y colapsado una parte del icónico Malecón mazatleco resulte una ilustración de que, ante la inacción y la negligencia, a las autoridades se les está cayendo nuestro estado literalmente a pedazos.

Josselyne Sánchez
Josselyne Sánchezhttp://wwww.letrarojaportal.com
Antropóloga y doctorante en Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Con experiencia en temas de género, seguridad, política y cultura. Columnista en Letra Roja.
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