El exembajador estadounidense rechazó las acusaciones de la presidenta de México sobre una presunta intervención ilegal. Aclaró que Estados Unidos no proporcionó el avión ni el piloto para el traslado del capo sinaloense, mientras la FGR mantiene investigaciones abiertas por violación a la soberanía.
El exembajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, rompió el silencio este miércoles 8 de julio de 2026 para responder de manera directa a los cuestionamientos lanzados por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en torno a la polémica captura del histórico líder del Cártel de Sinaloa, Ismael “El Mayo” Zambada.
A través de un mensaje difundido en su cuenta personal de la red social X, el exdiplomático y exrepresentante de la administración de Joe Biden defendió su postura inicial y la del entonces fiscal general Merrick Garland, negando categóricamente que agencias estadounidenses hayan orquestado la operación en territorio mexicano, hecho que ocurrió a finales de julio de 2024.
“La presidenta Claudia Sheinbaum ha hecho una pregunta: ¿quién dijo la verdad? Permítanme responderla claramente: Le comunicamos al gobierno mexicano que no era nuestro avión, no era nuestro piloto y no era nuestra operación. La verdad es la verdad, the truth is the truth”, sentenció Salazar.
Las declaraciones de Ken Salazar surgen apenas horas después de que la titular del Ejecutivo Federal planteara dudas legítimas durante su conferencia matutina en Palacio Nacional. Sheinbaum instruyó a la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y a la Fiscalía General de la República (FGR) esclarecer si el Buró Federal de Investigaciones (FBI) actuó sin la autorización de México, lo que configuraría una grave afrenta bilateral.
“¿Quién miente aquí? ¿Ken Salazar?”, se cuestionó la mandataria mexicana tras la revelación de que la aeronave donde fue trasladado Zambada, junto a Joaquín Guzmán López (hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán), ha sido exhibida por autoridades de Estados Unidos casi como un trofeo de seguridad nacional. Para el Gobierno de México, las narrativas presentadas por las autoridades norteamericanas están plagadas de vacíos.
La disputa ha escalado más allá del ámbito declarativo. El Gobierno de México y la FGR mantienen una investigación abierta ante las graves inconsistencias del caso. Las autoridades mexicanas han advertido que, de comprobarse una intervención unilateral de agentes extranjeros, se configurarían violaciones directas a la Constitución, a la Carta de las Naciones Unidas y a la Convención de Viena.
Por su parte, Ken Salazar, quien en su próximo libro de memorias titulado Borderlands relata parte de este episodio, insiste en que las autoridades de su país fueron tomadas por sorpresa cuando la aeronave aterrizó en la pista de El Paso, Texas. “Participamos en detenerlos ya llegando acá”, argumentó el exembajador, intentando deslindar a las agencias de inteligencia de la logística previa.
Sin embargo, para la administración de Claudia Sheinbaum, el expediente del traslado de Ismael “El Mayo” Zambada sigue inconcluso, consolidándose como uno de los principales focos de tensión diplomática y de exigencia de soberanía en la actual agenda binacional.


