Ahome, Sinaloa.- El horror cortó de tajo la rutina del mediodía en el sector Tabachines 2. En medio de la maleza y el abandono de un terreno baldío al suroriente de Los Mochis, la violencia dejó una firma de inusual crueldad: el cadáver de un hombre semidesnudo al que sus verdugos le arrancaron los ojos y le cercenaron la lengua. El hallazgo, que refleja la brutalidad de sus captores, se registró a plena luz del día y a unos cuantos metros de una zona comercial transitada.
Fueron los propios trabajadores de una tienda de conveniencia cercana quienes se toparon de frente con la macabra escena. Con la intención de ahorrarse unos pasos y no rodear la cuadra, los empleados decidieron acortar camino cruzando por el predio ubicado en la intersección de las calles Doroteo Arango y Lázaro Cárdenas, justo frente a la privada Rubí. Al caminar por el lugar, observaron lo que parecía ser una persona tirada boca arriba; al acercarse, el impacto visual los obligó a retroceder de inmediato y marcar al 911 para pedir auxilio.
Hasta el momento, la víctima permanece en calidad de desconocida en las instalaciones del Servicio Médico Forense. Las autoridades periciales calcularon que se trata de un hombre de aproximadamente 35 años de edad, de tez morena, complexión regular, cabello negro y con escasa barba. Al momento de ser localizado, vestía únicamente una camiseta de manga larga color verde y tenía un pantalón de mezclilla azul bajado hasta la altura de los tobillos. Unos tenis negros yacían tirados a un costado de sus pies.
Tras confirmarse la alerta ciudadana, el perímetro fue fuertemente custodiado por un operativo conjunto que incluyó a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana de Ahome, el Ejército Mexicano y la Guardia Nacional, quienes acordonaron varias calles a la redonda para evitar que se contaminara la escena del crimen.
Más tarde, el equipo de la Dirección General de Servicios Periciales y los agentes de la Policía de Investigación adscritos a la Vicefiscalía Regional Zona Norte se encargaron de procesar el área. Aunque realizaron entrevistas de campo y tocaron las puertas de los vecinos de la colonia Heriberto Valdez Romero, el silencio imperó: de manera extraoficial, nadie reportó haber escuchado gritos, disparos o movimientos sospechosos durante la madrugada, horario en el que se presume fue arrojado el cuerpo.
Finalmente, los restos fueron trasladados a una casa funeraria local para practicarle la necropsia de ley. Las autoridades mantienen abierta la carpeta de investigación a la espera de que los familiares acudan a identificar el cuerpo y se logren establecer las líneas que conduzcan al esclarecimiento de este brutal homicidio.


