Ciudad de México.- Jesús Murillo Karam, el hombre que personificó el sistema de justicia mexicano durante el sexenio de Enrique Peña Nieto y cuya carrera quedó sepultada bajo los escombros del caso Ayotzinapa, falleció este miércoles a los 78 años de edad.
El deceso ocurrió en un hospital privado de la capital del país, tras ser trasladado de urgencia desde su domicilio en Lomas de Chapultepec debido a complicaciones derivadas de un derrame cerebral sufrido el pasado 18 de abril.
Con su muerte, se cierra uno de los capítulos más polémicos de la historia jurídica contemporánea de México, dejando inconcluso el juicio por la desaparición de los 43 normalistas.
Del poder absoluto al confinamiento
Murillo Karam no fue un político cualquiera. Exgobernador de Hidalgo y pilar del PRI, alcanzó la cúspide de su poder como titular de la desaparecida Procuraduría General de la República (PGR). Sin embargo, su nombre quedó ligado para siempre a la noche del 26 de septiembre de 2014.
Fue él quien, meses después de la tragedia, presentó al mundo la «Verdad Histórica»: una narrativa que afirmaba que los estudiantes habían sido asesinados e incinerados en el basurero de Cocula. Aquella versión, que buscaba dar carpetazo al asunto, terminó por desmoronarse bajo el escrutinio de expertos internacionales, convirtiéndose en el símbolo de una investigación fabricada bajo tortura y manipulación de pruebas.
«Ya me cansé»: La frase que marcó un sexenio
La imagen de Murillo Karam quedó grabada en la memoria colectiva por su lenguaje corporal durante las conferencias de prensa del caso. Su frase «Ya me cansé», pronunciada ante los cuestionamientos de los periodistas, se transformó en un grito de guerra para las familias de los desaparecidos, quienes acusaron al Estado de una indolencia sistémica.
El ocaso judicial
En agosto de 2022, el país presenció una imagen antes impensable: el otrora todopoderoso Procurador era detenido al salir de su casa, acusado de desaparición forzada, tortura y coalición de servidores públicos.
Sus últimos años fueron una batalla constante entre los tribunales y su salud. Pasó de las celdas del Reclusorio Norte a constantes estancias en cardiología y neurología. Apenas hace dos años, la justicia le permitió purgar su proceso en libertad condicionada dentro de su domicilio, citando su avanzada edad y múltiples padecimientos.
Un expediente sin sentencia
La muerte de Murillo Karam extingue la acción penal en su contra, lo que significa que el Estado mexicano nunca podrá emitir una sentencia condenatoria o absolutoria sobre su responsabilidad en la obstrucción de la justicia por el caso Ayotzinapa.
Para los padres de los 43, su partida representa un muro más en la búsqueda de la verdad. Murillo se lleva consigo los secretos detrás de la construcción de la narrativa oficial, dejando un expediente abierto que sigue siendo la herida más profunda del México moderno.


