Culiacán, Sinaloa.- Puestos de comida en banquetas, carretas de café, bazares y ventas a través de redes sociales forman parte cada vez más del paisaje de la capital sinaloense, donde cientos de familias han encontrado en los pequeños emprendimientos una alternativa para obtener ingresos ante las dificultades económicas.
La tendencia comenzó a tomar fuerza durante la pandemia de COVID-19, cuando muchas personas recurrieron a la venta de productos y servicios como una opción para enfrentar la falta de empleo. Con el impacto económico derivado de la ola de violencia iniciada en 2024, estos negocios terminaron convirtiéndose para muchos en una forma de vida.
En distintos puntos de Culiacán es posible encontrar personas que ofrecen alimentos preparados, roles de canela, aguas de sabores, flores eternas, postres y artículos elaborados de manera artesanal. También ciudadanos extranjeros han optado por instalar pequeños negocios en los que comercializan platillos típicos de sus países.
Las redes sociales y las plataformas digitales también modificaron la manera de comercializar estos productos. Muchos emprendedores comenzaron a ofrecer sus mercancías desde sus propios hogares, evitando así los gastos que implica mantener un establecimiento y encontrando en internet una vía para mantenerse activos.
Otra alternativa que ha ganado presencia son los bazares, que durante los fines de semana reúnen a decenas de pequeños comerciantes en diferentes puntos de la ciudad.
En estos espacios se pueden encontrar prendas de vestir, accesorios, artículos para el hogar y productos artesanales, mientras que para las familias también representan lugares de convivencia y recreación.
La Secretaría de Economía de Sinaloa reconoce la capacidad de los pequeños empresarios para mantenerse en operación pese a las dificultades económicas; sin embargo, también señala que este sector se encuentra entre los más afectados por el panorama que enfrenta actualmente la entidad.
Así, lo que para muchos comenzó como una solución temporal durante la pandemia se ha consolidado como una fuente de ingresos que permite a numerosas familias de Culiacán mantenerse activas económicamente frente a un escenario marcado por la falta de empleo y las consecuencias de la violencia.


