Culiacán, Sinaloa.- La falta de revisiones vehiculares y de un sistema de monitoreo ambiental mantiene a Sinaloa sin herramientas para medir el impacto de la contaminación atmosférica en la salud de la población, mientras que las emisiones generadas por el transporte público y privado continúan siendo la principal fuente de contaminantes, advirtió el presidente de la Alianza Ambientalista Sinaloense, Joel Retamoza López.
El ambientalista explicó que, aunque existen fuentes fijas de contaminación como algunas industrias, el mayor problema proviene del parque vehicular, cuya supervisión, aseguró, no se aplica de manera efectiva pese a que la legislación contempla revisiones periódicas para reducir las emisiones.
Añadió que los motores de combustión incorporan convertidores catalíticos para disminuir la emisión de gases nocivos, como los óxidos de nitrógeno; sin embargo, señaló que la falta de mantenimiento de las unidades y la ausencia de controles oficiales reducen su efectividad. También indicó que se desconoce la calidad de los combustibles que se comercializan en la entidad y el impacto que estos generan sobre el medio ambiente.
“Esto ya no solo representa un problema ambiental, sino también un problema de salud pública”, sostuvo.
Retamoza López afirmó que el crecimiento del parque vehicular ha incrementado la cantidad de automóviles en circulación, lo que eleva las emisiones contaminantes y afecta principalmente a quienes habitan en zonas urbanas, donde, dijo, se han observado más problemas respiratorios, especialmente entre niñas, niños y personas adultas mayores.
Asimismo, consideró que ha faltado interés gubernamental para dar seguimiento a la calidad del aire. Recordó que, durante administraciones anteriores, organizaciones civiles impulsaron la creación de una Secretaría de Desarrollo Sustentable para fortalecer la política ambiental, pero posteriormente esa dependencia fue reducida a una subsecretaría.
El presidente de la Alianza Ambientalista Sinaloense señaló que las estaciones de monitoreo instaladas en Culiacán, Mazatlán, Los Mochis y Guasave dejaron de operar por falta de mantenimiento, lo que, a su juicio, debilitó aún más la capacidad de vigilancia ambiental.
“Todo lo que se había avanzado en materia de control de emisiones se perdió. Hoy no tenemos registros, estaciones funcionando ni personal especializado para realizar el monitoreo”, afirmó.
Finalmente, hizo un llamado al Gobierno del Estado para recuperar la infraestructura de monitoreo ambiental, fortalecer las instituciones encargadas de la protección del medio ambiente e impulsar políticas públicas que permitan reducir las emisiones contaminantes y proteger la salud de la población.


