Culiacán, Sinaloa.- El acotamiento de la carretera Internacional México 15 volvió a convertirse en el escenario del hallazgo de una víctima de la violencia que azota a la región.
La tarde de este miércoles, el cuerpo sin vida de un hombre, con visibles huellas de tortura y atado del cuello, fue localizado al norte del municipio, en las inmediaciones de la comunidad de La Campana.
El hallazgo se registró a la altura del kilómetro 28 de la rúa federal, específicamente en la curva que conduce hacia el panteón de la mencionada localidad.
Fueron automovilistas que transitaban por la zona quienes se percataron de la silueta de una persona tirada a un costado de la carpeta asfáltica.
Ante el temor de detenerse en un tramo desolado y tras constatar visualmente que la víctima no se movía, algunos conductores optaron por avanzar hasta la caseta de cobro de Limón de los Ramos. Ahí notificaron la situación al personal de la garita, quienes finalmente canalizaron el reporte formal al número de emergencias 911.
Elementos de la Guardia Nacional División Caminos se trasladaron al sitio para verificar la denuncia. Tras confirmar la presencia del cadáver, los agentes federales procedieron a delimitar el perímetro con la tradicional cinta amarilla y solicitaron la intervención urgente del brazo investigador de la Fiscalía General del Estado (FGE).
De acuerdo con las primeras descripciones recabadas en el lugar, la víctima es un hombre de complexión delgada y tez morena.
El cuerpo evidenciaba la saña de sus captores: presentaba severas huellas de violencia, manchas de sangre concentradas en el rostro y un mecate amarillo ceñido alrededor del cuello, lo que apunta a la asfixia como una probable causa de muerte, a reserva de la necropsia de ley.
Peritos y agentes del grupo de homicidios dolosos de la Fiscalía estatal realizaron el procesamiento de la escena y la recolección de indicios biológicos y materiales.
Una vez concluidas las diligencias en el sitio, el cuerpo fue levantado y trasladado a las instalaciones del Servicio Médico Forense en Culiacán, donde ingresó en calidad de desconocido a la espera de que sea reclamado e identificado oficialmente por sus familiares.


