80 años de Costa Rica

Cuenta la leyenda que el pueblo de Costa Rica nació con un dragón que se durmió hace ya casi treinta años y que los costarricenses aún sueñan con humo y ceniza.

Culiacán

El pasado 9 de octubre se conmemoró el 80 aniversario de la construcción del Ingenio Rosales y la fundación de la sindicatura de Costa Rica, Sinaloa. Como parte del acto memorial, autoridades locales realizaron diversos eventos institucionales: se develó una placa con los nombres de decenas de obreros que se dedicaron al azúcar, también se llevó a cabo una “Callejoneada” con banda sinaloense, baile folclórico y cabalgata.

Posteriormente, se ofreció a la población una “Noche de Luciérnagas”, acto en el que iluminaron el cielo con globos en la explanada de las grúas dentro de los vestigios de la fábrica. Asimismo, se realizó un evento deportivo y otro religioso.

¿Por qué resulta relevante conmemorar la cultura azucarera? En Sinaloa, el trabajo azucarero no sólo significó un proceso industrial que demandó territorio y modificó geografías; fue un eje articulador de identidad y de vida cotidiana.

Costa Rica, pueblo ubicado al sur de Culiacán, tiene la particularidad de haber sido fundado a consecuencia de la construcción del ingenio azucarero. Sus primeros pobladores fueron los trabajadores que edificaron el lugar que ahora es la sindicatura más grande del municipio. La producción azucarera acompañó a la población durante medio siglo, de 1946 a 1997, cuando el ingenio cerró sus puertas debido a la insostenibilidad de la producción.

En la actualidad, en Costa Rica existen remanentes del pasado obrero que se articulan en espacios públicos y eventos conmemorativos, así como en la memoria colectiva de la población local: muchos costarricenses aún no olvidan el olor a caña quemada, la lluvia de ceniza, el sonido del silbato.

Como referentes históricos se encuentran los textos del cronista Benjamín Luna: “Origen y ocaso del Ingenio Rosales”, “Costa Rica, historia de un pueblo azucarero” y “Azúcar, sal y miel. Medio siglo de fútbol en Costa Rica”. Asimismo, en el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM se está realizando una tesis doctoral titulada “La vida después del Ingenio Rosales: Memoria e identidad azucarera en Costa Rica, Sinaloa”, en la que se busca documentar los referentes y experiencias sobre el trabajo en la fábrica y se plantea que existe una “nostalgia azucarera” en sitios con particularidades como este.

No es el único caso de una población fundada por la industria azucarera. En nuestro estado existen otras tres ciudades importantes que comparten una historia similar: Los Mochis, Navolato y Eldorado. En ese sentido, es importante reconocer a la industria azucarera como un eje económico articulador de sociedades y como patrimonio cultural del siglo XX en Sinaloa.

Cuenta la leyenda que el pueblo de Costa Rica nació con un dragón que se durmió hace ya casi treinta años y que los costarricenses aún sueñan con humo y ceniza.

Josselyne Sánchez
Josselyne Sánchezhttp://wwww.letrarojaportal.com
Antropóloga y doctorante en Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Con experiencia en temas de género, seguridad, política y cultura. Columnista en Letra Roja.
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