Culiacán, Sinaloa.— Tras el asesinato del director de Tránsito Municipal, Francisco Lizárraga, el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, afirmó que los hechos de violencia ya no se concentran en la mancha urbana de Culiacán, sino que se han desplazado hacia zonas periféricas, donde las labores de vigilancia enfrentan mayores retos operativos.
Durante su conferencia Semanera, realizada en la ciudad de Los Mochis, el mandatario estatal señaló que uno de los puntos con mayor complejidad es la sindicatura de Aguaruto, zona donde se localiza el Centro Penitenciario, por lo que se mantiene un despliegue permanente de corporaciones de seguridad debido a su carácter estratégico.
“Estos hechos ya no se presentan tanto en la mancha urbana; se dan en zonas como Aguaruto, donde están por el área de la penitenciaría, y quienes atacan estudian los espacios y buscan vacíos en los operativos”, expresó Rocha Moya.
El gobernador explicó que este tipo de agresiones no ocurren de manera fortuita, ya que quienes las cometen analizan previamente los movimientos de las corporaciones, identifican horarios y detectan posibles vacíos en los operativos, lo que dificulta la prevención total de los ataques.
Añadió que, aunque hasta el momento no se reportan personas detenidas por este hecho, las autoridades mantienen acciones de seguimiento en la zona. Asimismo, reiteró que la cobertura de seguridad no puede estar presente en cada punto del territorio, lo que obliga a reforzar estrategias en aquellas áreas donde la violencia busca reubicarse.
Tras asesinato de mando vial, Rocha Moya advierte desplazamiento de la violencia en Culiacán
El gobernador indicó que los hechos violentos se han reubicado en zonas periféricas como Aguaruto, donde la vigilancia enfrenta mayores desafíos.

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