Culiacán, Sinaloa.- Además de ser un joven deportista, Fernando Alan soñaba con pertenecer a las Fuerzas Armadas para combatir la inseguridad en nuestro país; antes de ingresar a la Licenciatura en Derecho, esa era su única meta.
Fernando llegó a reunir los requisitos para intentar unirse a la Marina Armada de México, pero su padre lo persuadió para que no hacerlo. Consideraba que era una profesión de alto riesgo, y que podrían matarlo.
Entonces, decidió culminar sus estudios con el mismo propósito, cambiar la situación del país, desde la política. Actualmente hacia su servicio social en el Supremo Tribunal de Justicia, y esperaba irse a la Ciudad de México para cumplir sus sueños.
Su padre, Humberto Osuna, insiste en que su hijo fue asesinado por las autoridades federales, quienes habrían disparado contra su vehículo, al confundirlo con el carro de los delincuentes.
Fernando perdió la vida muy cerca de su casa, incluso, sus padres escucharon los disparos, y luego de eso, intentaron contactarlo para que no se moviera del gimnasio, creyendo que ya había llegado.
Jamás imaginaron que serían víctimas del recrudecimiento de la violencia. Al ser una familia de bien, su único temor era quedar en medio de una balacera. Sin embargo, al principio, se dijo que Fernando había muerto en un enfrentamiento.
Por esa razón, su padre pide que se esclarezca lo ocurrido, y que las autoridades reconozcan que cometieron un error. Desean que no quede como otro caso de victimas colaterales.
A más de una semana de lo ocurrido aquel 13 de enero, por la avenida Álvaro Obregón, ninguna autoridad los ha contactado, contrario a lo que han expresado diversos funcionarios estatales y federales.
Para exigir justicia, realizarán una marcha el próximo domingo a las 9 de la mañana, partiendo de Catedral hacia La Lomita, y están invitando a toda la sociedad, para pedir un alto a la violencia y no más víctimas colaterales en Culiacán.


