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jueves, enero 15, 2026

El peso del PVEM: Ricardo Madrid Pérez y la nueva geometría del poder en Sinaloa

Ricardo Madrid Pérez representa una nueva generación de operadores políticos en México y Sinaloa: no son ideólogos, sino estrategas del poder compartido. Su ambición no es tanto ocupar el primer lugar, sino asegurar que nadie pueda gobernar sin él.

Culiacán

En el complejo tablero electoral que se prepara para 2027 en Sinaloa, pocos nombres concentran tanta atención estratégica como el de Ricardo Madrid Pérez. No porque aspire abiertamente a la gubernatura —algo que las reglas de paridad de género hacen altamente improbable—, sino porque su figura encarna una tendencia creciente en la política mexicana: la del partido bisagra como eje de negociación dentro de la coalición oficialista.

Madrid Pérez, actual diputado federal plurinominal por el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y presidente estatal del mismo partido en Sinaloa, ha transitado con notable habilidad de un rol legislativo local —fue presidente de la Mesa Directiva del Congreso del Estado— a una posición de influencia federal, todo ello sin perder de vista su objetivo central: consolidar al PVEM como la segunda fuerza política en la entidad.

Este no es un mero ejercicio de expansión partidista; es una apuesta calculada para convertir al Verde en el socio indispensable de Morena en la próxima sucesión.

Un perfil construido sobre la lealtad y la transparencia

La trayectoria de Madrid Pérez refleja una transición ideológica y operativa que ha sido común entre muchos actores políticos en la era de la Cuarta Transformación. Exmilitante del PRI hasta 2023, hoy se presenta como un defensor inquebrantable del proyecto de Claudia Sheinbaum, a quien respalda con firmeza desde la Cámara de Diputados. Su discurso se centra en dos ejes: la lucha contra la corrupción y la defensa de los sectores productivos vulnerables, como los agricultores afectados por la sequía en el estado.

Este posicionamiento no es gratuito. En un contexto donde la legitimidad institucional está en jaque, Madrid Pérez ha buscado construir una imagen de funcionario ejemplar, incluso en medio de controversias como su momento el enfrentamiento con la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) por la reforma a su Ley Orgánica. Aunque la comunidad universitaria lo acusó de “provocación”, él ha enmarcado ese episodio como una defensa del Estado de Derecho y la rendición de cuentas —valores que, curiosamente, coinciden con el discurso oficial de la 4T.

El verdadero poder: ser el socio que todos quieren

Más allá de su perfil personal, el valor político de Madrid Pérez radica en su capacidad de negociación. Tanto la oposición —PRI y PAN— como la propia coalición gobernante lo han identificado como un “pez gordo” en el mapa electoral sinaloense. Esto no se debe a que el PVEM tenga una base masiva en la entidad, sino a que, en un escenario fragmentado y altamente competitivo, el control de una bancada local de seis o más diputados puede ser decisivo para gobernar.

En este sentido, Madrid Pérez no busca ganar solo con votos, sino con palancas institucionales. Su estrategia parece clara: asegurar que, sin el PVEM, la 4T no puede gobernar Sinaloa eficazmente. Y eso le da margen para exigir espacios de poder: gabinetes, candidaturas municipales clave y, sobre todo, la alcaldía de Culiacán.

Culiacán: la verdadera meta

Mientras la candidatura a gobernador se le escapa por el imperativo de paridad —con figuras femeninas de Morena como Imelda Castro, Tere Guerra o Graciela Domínguez en primera fila—, la presidencia municipal de Culiacán emerge como su objetivo más viable y estratégico. La capital del estado no solo es el centro político y económico de Sinaloa, sino también una plataforma ideal para seguir proyectarse nacionalmente.

Madrid Pérez reúne los atributos necesarios: arraigo local, experiencia legislativa y una narrativa alineada con las prioridades sociales del gobierno federal. Pero su mayor ventaja es su rol dentro de la coalición. Si Morena decide postular a una mujer a la gubernatura —algo casi inevitable—, el PVEM podría exigir, como contraparte, la candidatura a la alcaldía de Culiacán para un hombre. En ese intercambio, Madrid Pérez es la pieza natural.

Claro, no está exento de competencia. Juan de Dios Gámez Mendívil, actual alcalde, tiene una base de apoyo consolidada. Y si Morena opta por una figura femenina también en la capital, el camino se complica. Pero en política, como en ajedrez, el valor de una pieza depende de su posición en el tablero. Y hoy, Madrid Pérez está exactamente donde debe estar: en el centro de las negociaciones.

El futuro se negocia, no se impone

Ricardo Madrid Pérez representa una nueva generación de operadores políticos en México y Sinaloa: no son ideólogos, sino estrategas del poder compartido. Su ambición no es tanto ocupar el primer lugar, sino asegurar que nadie pueda gobernar sin él. En Sinaloa, donde la violencia, la desigualdad y la polarización marcan el día a día, esa capacidad de mediación y articulación puede ser más valiosa que cualquier discurso.

Para 2027, es probable que veamos a Madrid Pérez no como gobernador, sino como alcalde de Culiacán y, con ello, como el verdadero brazo negociador de la 4T en el noroeste del país.

En una democracia cada vez más fragmentada, los partidos bisagra no solo sobreviven: definen el futuro.

Kevin Chicuate
Kevin Chicuatehttps://letrarojaportal.com/
Periodista y presentador de noticias en radio. Con experiencia en la cobertura de temas de política, seguridad y denuncia ciudadana. Ha colaborado en diversos medios locales. Fundador y director de Letra Roja.
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