El gobierno cubano anunció este 16 de marzo que los cubanos residentes en el extranjero y sus descendientes podrán invertir y ser propietarios de negocios en la isla. Es la primera vez en 65 años que el régimen permite algo así.
El ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Oscar Pérez-Oliva Fraga, confirmó la medida en entrevista exclusiva con NBC News desde La Habana. La apertura incluye inversiones de gran escala en infraestructuras de sectores como turismo, minería y energía.
«Cuba está abierta a relación comercial con empresas estadounidenses y con cubanos residentes en Estados Unidos», declaró Pérez-Oliva Fraga. Es el reconocimiento más explícito del régimen sobre la necesidad de capital foráneo para reactivar una economía paralizada.
El anuncio ocurre tres días después de que el presidente Miguel Díaz-Canel confirmara contactos con la administración Trump. Desde enero de 2026, Estados Unidos ha intensificado el bloqueo petrolero contra la isla, cortando el flujo de crudo que mantenía funcionando la red eléctrica cubana.
La medida complementa las reformas anunciadas en noviembre de 2025, cuando Cuba presentó una cartera de 426 proyectos de inversión que superan los 30,000 millones de dólares e incluyó por primera vez la participación extranjera en el sector bancario.
Cerca de 10,000 mipymes han sido aprobadas en la isla desde que el gobierno autorizó su creación en 2021. Ahora la apertura económica da un salto al permitir la propiedad privada a cubanos del exterior.
La decisión llega en medio de la peor crisis económica y energética que enfrenta Cuba en décadas. El corte de suministro petrolero de Venezuela y las sanciones estadounidenses han provocado apagones prolongados que paralizan casi por completo la economía. La situación ha desatado protestas, incluido el asalto a una sede del Partido Comunista.
Con una población adulta mayor que representa el 20% del total de habitantes y un embargo estadounidense vigente desde 1962, Cuba busca ahora en su diáspora la tabla de salvación para una economía en colapso.
La apertura a la inversión privada de cubanos residentes en el exterior, particularmente en Estados Unidos donde se concentra la mayor comunidad cubana, es un giro pragmático del gobierno comunista que prioriza la supervivencia económica sobre la ortodoxia ideológica.


