Culiacán, Sinaloa.- La capacidad de Sinaloa para anticipar y estudiar la actividad sísmica permanece limitada debido a la falta de infraestructura científica que permita monitorear de manera continua los movimientos tectónicos en el noroeste del país, advirtió el especialista en geofísica Juan Espinoza Luna.
El investigador consideró necesario ampliar la vigilancia en zonas ubicadas frente a las costas sinaloenses, particularmente en las cuencas de Pescadero, frente a Guasave, y Farallón, frente a Topolobampo, donde se han registrado movimientos de hasta 6.7 grados.
La cercanía de estas áreas con ciudades, infraestructura energética y zonas industriales hace necesario, dijo, contar con información permanente sobre su comportamiento para fortalecer las estrategias de prevención ante posibles movimientos de mayor intensidad.
Espinoza Luna explicó que los efectos de un sismo también dependen de las características del terreno. En zonas como Guasave y Topolobampo, la presencia de roca firme cercana a la superficie podría favorecer una mayor transmisión de energía, mientras que entre Culiacán y Mazatlán predominan terrenos con mayor contenido de arena, capaces de atenuar la señal.
Ante este panorama, el especialista señaló que los movimientos registrados en la región deben ser considerados como una oportunidad para reforzar las medidas preventivas, en lugar de esperar a que ocurra un terremoto de mayor magnitud para incrementar la capacidad de respuesta.
También cuestionó la efectividad que tendría una alerta sísmica tradicional en Sinaloa, debido a que algunas zonas donde pueden originarse los movimientos se encuentran relativamente cerca de los centros urbanos, lo que reduciría el tiempo disponible para reaccionar.
Para obtener algunos segundos de anticipación, planteó ampliar la red de monitoreo en el Golfo de California, mediante estaciones especializadas e incluso la instalación de boyas que permitan recopilar información de manera constante.
Otro de los retos, explicó, es la falta de registros suficientes para investigar posibles fenómenos que pudieran presentarse antes de un terremoto. El propio Espinoza Luna estudia variaciones en los campos magnético y electromagnético, así como modificaciones atmosféricas que podrían estar relacionadas con la ocurrencia de movimientos telúricos.
Sin embargo, señaló que la investigación de estos posibles indicadores requiere una red de instrumentos capaz de generar registros continuos y suficientes, por lo que consideró indispensable fortalecer tanto la infraestructura científica como el monitoreo sísmico.
El especialista sostuvo que ampliar estas capacidades permitiría conocer mejor el comportamiento tectónico de la región y, con ello, reducir la vulnerabilidad de Sinaloa ante futuros eventos sísmicos.


