A las cuatro de la mañana del martes 9 de junio, Escuinapa dormía. La carretera federal México 15 estaba vacía, como suele estar a esa hora en el extremo sur de Sinaloa. Entonces explotó un coche bomba frente a las letras turísticas que dan la bienvenida al municipio. El mismo lugar donde los visitantes se detienen a tomarse una foto.
Ya nadie va a recordarlo igual.
No fue un hecho aislado. Fue el último de una serie que lleva años acumulándose.
Escuinapa está en el rincón más al sur de Sinaloa, pegado a Nayarit, viviendo de la pesca, la acuacultura y la agricultura. No sale mucho en los encabezados, no como Culiacán o Mazatlán. Eso no quiere decir que esté tranquilo. Quiere decir que nadie está mirando.
El registro que circula junto al informe del coche bomba tiene seis entradas en tres años. En todas, las fuerzas del Estado fueron el blanco.
El 5 de enero de 2023, a las 14:50 horas, un convoy militar cayó en una emboscada en Ojo de Agua de Palmillas. Murió un coronel de infantería comandante del 43 Batallón, con sede en Tepic, y cuatro soldados más. Siete heridos.
El 14 de octubre de 2025, a las 13:00 horas, en El Camarón, una patrulla de la Guardia Nacional de Carreteras fue atacada. Un capitán muerto, un sargento herido.
Tres semanas después, el 13 de noviembre, a las 15:00 horas, en el mismo lugar: la Marina. Cuatro marinos lesionados, dos graves.
El 31 de marzo de 2026, a las 10:00 horas, en Tecualilla, dos patrullas municipales fueron interceptadas y baleadas. El subdirector de la corporación y tres policías municipales murieron. Una patrulla terminó fuera del camino.
El 8 de junio, a las 3:43 de la madrugada, una niña de 14 años y su tío salieron hacia el hospital. Ella tenía una picadura de alacrán. Los mataron en el trayecto.
Menos de 24 horas después, el coche bomba.
Armar un vehículo con explosivos requiere materiales, logística y una decisión deliberada de escalar. En Sinaloa eso no es común. Alguien tomó esa decisión en Escuinapa, a cuatro horas de que la gobernadora Yeraldin Bonilla Valverde llegara al municipio a reunirse con su Gabinete de Seguridad Estatal.
Los daños abarcaron un radio de más de 500 metros: infraestructura eléctrica, una tienda de conveniencia, el acceso principal al municipio. Sin muertos. Pero la hora, el lugar y la fecha no fueron casualidad.
La explosión ocurrió en la salida sur, rumbo a Nayarit. Una zona de tránsito que alguien disputa o ya controla.
El doble homicidio del 8 de junio y el coche bomba del 9 ocurrieron en menos de un día, en la misma zona. Distintos en forma, parecidos en intención: mostrar que el Estado llega tarde.


