Culiacán, Sinaloa.- Las infancias de Culiacán alzaron la voz para exigir un alto a la violencia y reclamar la devolución de los espacios públicos que el entorno delictivo les ha arrebatado en los últimos meses. A través de proyectos escolares que desbordaron creatividad —desde podcasts hasta teatro guiñol—, estudiantes de seis escuelas primarias de la capital sinaloense concluyeron un programa piloto de liderazgo y cultura de paz, enviando un contundente mensaje a la población adulta.
Cynthia Rogers, coordinadora de los programas de educación y cultura de la asociación Construyendo Paz, detalló el impacto emocional y formativo que tuvo esta intervención comunitaria en las aulas de la periferia y los sectores vulnerables de la ciudad.
El diagnóstico inicial de los alumnos reflejó de manera cruda el impacto psicosocial que padece la niñez sinaloense debido a la crisis de seguridad que paraliza la región.
«La verdad fue sorprendente que los primeros discursos que escuchamos en las aulas fueron de ‘tengo miedo’, ‘me siento insegura o inseguro por la violencia’ o ‘nuestros espacios nos los han arrebatado’. Es una realidad que viven diariamente», reveló la especialista en educación.

De acuerdo con Rogers, el programa avanzó hacia módulos de resiliencia y liderazgo comunitario, lo que permitió a los menores canalizar el temor hacia propuestas tangibles de pacificación. Aunque el marco inicial de la convocatoria planteaba el desarrollo de proyectos sencillos como carteles o exposiciones básicas, las infancias llevaron el trabajo colaborativo a un nivel de producción mediática y artística.
Durante el cierre del encuentro, las brigadas escolares presentaron plataformas desarrolladas en su totalidad por ellos mismos, como por ejemplo la producción de un formato de noticiero televisivo y la grabación de un podcast; montajes de teatro guiñol y sesiones de cuentacuentos orientadas a promover la empatía en el entorno escolar, así como la elaboración de maquetas.
La coordinadora de Construyendo Paz enfatizó que los resultados obtenidos en este proyecto son un recordatorio de que las infancias no son ajenas a la crisis de violencia, pero también demuestran que, mediante pequeñas acciones, son capaces de generar grandes diferencias en el tejido social.
El programa concluyó con un exhorto por parte de la organización civil hacia los padres de familia, docentes y autoridades gubernamentales para no silenciar las propuestas de los menores y asumir el compromiso correspondiente en el blindaje de las escuelas. Rogers concluyó que el sueño de recuperar la tranquilidad en el municipio solo será alcanzable si la población adulta atiende y respalda formalmente la solicitud de auxilio y construcción de paz que hoy lidera la niñez culichi.


