Washington D.C.- La relación entre México y Estados Unidos volvió a tensarse después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, asegurara nuevamente que los cárteles del narcotráfico “gobiernan México”, apenas dos días después de advertir que Washington actuará contra esas organizaciones si el Gobierno mexicano no hace “su trabajo”.
Durante un acto por el Día de la Madre en la Casa Blanca, el mandatario republicano defendió la estrategia de su Administración contra el tráfico de drogas y sostuvo que, aunque el flujo marítimo de estupefacientes cayó de forma significativa, el ingreso por la frontera terrestre continúa siendo un problema.
“Verán cómo continúa bajando (el tráfico transfronterizo), aunque (las drogas) están llegando a través de México principalmente. Tenemos un problema porque los carteles gobiernan México, y nadie más. Son los carteles, simplemente, quienes gobiernan”, dijo Trump.
Las declaraciones se producen en medio de una escalada verbal entre ambos gobiernos y después de que el presidente estadounidense volviera a amenazar esta semana con una posible intervención militar en territorio mexicano para combatir a los grupos criminales.
La respuesta de la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, llegó tras el mensaje emitido por Trump el miércoles 6 de mayo. La mandataria sostuvo que México sí está “actuando” contra el narcotráfico y reiteró que mantiene disposición para cooperar con Estados Unidos, aunque insistió en la necesidad de respetar la soberanía mexicana.
Desde su regreso a la Casa Blanca en 2025, Trump colocó el combate al narcotráfico —especialmente al tráfico de fentanilo— entre las prioridades centrales de su gobierno. En ese contexto, su administración declaró a los principales cárteles mexicanos como organizaciones terroristas.
El intercambio de declaraciones ocurre además en un momento delicado para la relación bilateral. En abril, un operativo estatal antidrogas en Chihuahua involucró a agentes de la CIA sin conocimiento previo del Gobierno federal mexicano, lo que generó nuevas fricciones diplomáticas.
A ese escenario se suma el caso del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, señalado por un tribunal federal estadounidense por presuntos vínculos con el narcotráfico.
Rocha Moya, integrante de Morena, pidió licencia a su cargo como gobernador y enfrenta acusaciones junto a otros nueve funcionarios y ex funcionarios por delitos relacionados con tráfico de drogas y armas.


